Estilo de cocina basado en tres pilares: el aceite de oliva, el pan y el vino. Originaria de países como: Francia, Italia, España, Grecia, la antigua Yugoslavia, Siria, Egipto, Turquía, Israel, Argelia, Marruecos y Túnez.
La fama mundial es en parte consecuencia de estudios que han demostrado su baja incidencia en enfermedades coronarias, efecto también adjudicado al aceite de oliva, protagonista de esta cocina, que favorece la disminución del colesterol gracias a su capacidad de grasa monosaturada, y las frutas y legumbres en detrimento de la carne, que a su vez es suplantada por un gran consumo de grasas de pescado azul.
El uso y la elaboración de los cereales es otro elemento básico. Las pastas en Italia y la elaboración del couscous en los países del norte de África, y los productos de huerta, que llegarán más tarde, como la lechuga o el tomate o los frutos secos. Pero la principal base alimenticia y signo de civilización en la antigüedad, fue el pan.
El tercer elemento, no por eso menos importante, es el vino, que tiene propiedades naturales de antioxidante, aportación de etanol, taninos, poli fenoles y alcohol que lo hacen un tónico cardíaco único.